Y ustedes se creen eso???, yo no.
Me gusta más pensar que la verdad es a veces tan complicada que nadie se la cree si la cuentas y que los demás prefieren una mentira, esto es, prefieren una explicación lógica y sencilla aunque no sea verdad.
Creer en la verdad es a veces tener mucho coraje y valentía e ir más allá de lo razonable.
Esto viene al hilo de un libro que me acabo de empezar a leer, Historia del Rey Transparente, y cuanta razón, en mi humilde opinión tiene.
Porque otra afirmación, la que da título a este post, no me lo creo, o al menos me la creo a medias. En mi caso la verdad no me ha hecho libre, sino más prisionera aún de mis actos y de mis sentimientos. Así que ahora estoy dale que dale toma que toma con la mentira, que genera menos conflictos internos y externos.
Si alguien me dice porque la verdad me hace libre que haga el favor de explicarmelo...
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Mi verdad personal es, a veces, complicada, confusa y desconcertante. Está, además, afectada definitiva e irremediablemente por decisiones de otras personas. Esta verdad particular es el conjunto de lo que pienso, siento, deseo, persigo... el motor que mueve –conscientemente o no- mi actuar cotidiano, a lo que me agarro para levantarme cada mañana. Pero la experiencia y el análisis de mi vida me dice que mi cambiante apetito no es muy fiable, que muchas veces desconozco y no sé siquiera desear lo que en realidad conviene a mi felicidad, a la que todos (sin excepción, creo) finalmente aspiramos, por muy torpemente que la busquemos.
El Autor de esta frase que dices se refiere a otra Verdad, cuyo conocimiento nos engloba a todos y cada uno. Sé que si me “rindo” a esa Verdad que me transciende, mejor dicho, que transciende mi egoísmo y su ceguera, la artificial burbuja creada por mí mismo, mi “mirarme constantemente al ombligo”... seré más libre, para empezar, de mi propia “tiranía”, que esclaviza mi comportamiento, mi vida, y acorta el horizonte que puedo contemplar con mis ojos.
Francisco de Asís, Teresa de Calcuta y otros muchos -aunque puedan ser considerados minoría en este mundo- siguieron sus pasos o, al menos, lo intentaron con todas sus fuerzas. Cuando volvamos a de donde procedemos -porque, ¿quién se ha creado a sí mismo?- sólo podremos presentar el amor desinteresado que hayamos puesto en los demás: en los que no nos pueden devolver nada material a cambio, o en los que devuelven cosas que no agradan, incluso rechazo u odio. Amor generoso que tiende al olvido de uno mismo. Yo seré libre cuando persiga de forma sincera el bien, el alivio y el interés de todos mis semejantes como si fuera el mío propio, porque en realidad lo es. Cuando sepa y viva la Verdad de que nada es pequeño si lo mueve ese amor y que nada es grande ni merece la pena si carece de él.
Enviado por Halifax el 03-12-2008 a las 17:52:31